Bodegas de la DO Ribera del Duero

Sunday, September 19, 2010


Argentina
Exitoso artista plástico lanza su nueva línea de vino

Helmut Ditsch nació en Buenos Aires en 1962, pero está radicado en Viena y Dublín desde hace dos décadas. Con sus megalienzos dedicados a la naturaleza se hizo famoso en 1999, cuando el gobierno de Austria pagó 300 mil dólares por el cuadro “Cordillera” y lo convirtió en el artista argentino vivo mejor cotizado. Hoy sus obras valen fortunas. La obra “El Mar II” superó los récords de Berni y Pettoruti, al venderse en u$s 865 mil. El Diario Los Andes de Mendoza lo entrevistó con motivo del lanzamiento de su nueva línea de vino. En el año 2005, en su debut como productor, diez mil botellas de sus vinos se cotizaron entre 200 y 250 euros. Esta vez se trata del lanzamiento de 25 mil botellas.

Esta es la nota del Diario Los Andes aparecida en la edición del 19 de septiembre.

El camino se tornó más largo de lo pensado. Seguimos las indicaciones para llegar a la finca Las Colonias, en San Martín, Montecaseros, lugar en el que veraneaba en la infancia el artista argentino más cotizado de la historia: Helmut Ditsch.

En un punto, el asfalto se transformó en tierra, ripio, y un campo desértico; no había nada a la vista, ningún indicio de lo que pensamos sería la gran residencia de este mendocino por adopción que acaba de vender otra obra (El Mar II), esta vez por más de 800 mil dólares.

Al fin, la malla antigranizo blanca que protege las 14 hectáreas de sus viñedos de bonarda da el indicio de que habíamos encontrado la casa. El lugar, austero, antiguo, con la impronta del paso del tiempo, no da la pauta de que estamos en el hogar de veraneo de una megaestrella.

Pero ahí, frente al fuego del asado, estaba Helmut y su hermano Herbert, listos para charlar con Los Andes Economía y revelar el lanzamiento de su nueva línea de vinos. El debut en la industria no fue menor: con la partida 2005 se convirtieron en las botellas más glamorosas y apreciadas del país: por cada una de las 10 mil unidades, cientos de coleccionistas pagaron 200 y 250 euros y las convirtieron en otro récord.

Con el antecedente del éxito de los malbec bautizados “Cuyucha Mansa” (en honor a la araña con la que tanto los advertían en San Martín), los hermanos aprovechan el gran momento profesional de Helmut en el mundo -en la Argentina fue tapa de Clarín, Gente, Noticias, entre otros medios- para lanzarse de lleno al mercado enológico. Pero esta vez con 25 mil botellas del Reserva -línea comercial, Cuyucha Mansa- que estará al alcance de los argentinos, por cerca de 50 pesos; habrá bonarda y malbec.

También lanzarán uno de colección (Gran Reserva) con la mirada puesta en Europa, que costará 300 euros.

Pero vamos por parte, porque cada detalle de este emprendimiento tiene un significado y un porque. Es que Helmut quiere estar en todo, y “todo” es “todo”: desde la elección de la botella, el diseño, la etiqueta, el corcho y en cada corte de los vinos, que están a cargo de un equipo con enólogos top, como son los hermanos Pablo y Héctor Durigutti, conocidos en el exterior como “los especialistas en malbec”.

La charla con los Ditsch fluyó muy descontracturada, hablando de los vinos, probándolos in situ (malbec 2005, el 2007 que saldrá ahora y el bonarda), y analizando el lanzamiento que se producirá en al país en poco más de un mes. Será en Buenos Aires, en el Hotel Hilton, y habrá invitados de todo el mundo.

La impronta mendocina

Fue a través del Diario Los Andes como la familia Ditsch hace pie en Mendoza. Resulta que su padre (gráfico de profesión) vendió una rotativa al matutino y se conoció con el entonces gerente Ángel Del Olio, un apasionado por la viña. “Ángel le propone a mi viejo poner una finca juntos y así empezaron en 1970; era todo monte y lo sigue siendo en los alrededores. Ahí estábamos, en el primer contacto con arañas, serpientes; sumado a la fabulosa imagen del Cordón del Plata. Desde entonces, todos los veranos y los inviernos la pasábamos acá, en el monte, con las cuyuchas”, bromean.

La finca durante mucho tiempo se descuidó, los viñedos buscaban volumen y el producto se vendía a granel. En los últimos 20 años, Helmut vino poco, sólo cuando escaló el Aconcagua, en tres oportunidades. Es que desde los ‘90 ya estaba instalado en Europa, entre Austria e Irlanda, inspirándose con sus megalienzos.

Emprendimiento familiar

“Herbert tiene un conocimiento innato para este trabajo de los vinos”, desliza Helmut. En un momento límite había que tomar una decisión con la finca. Era 2002 (pleno auge de los vinos del Nuevo Mundo) y los hermanos se hablaron para ver la posibilidad de hacer algo y surgió el proyecto entre ambos .

“Le dije que me gustaría crear un vino, sumado a mi necesidad de crear cosas, me parecía lógico al haberme criado en Mendoza”, advierte Helmut. En poco tiempo investigaron y se conectaron con un bodeguero de la zona (Genaro Cacacce) y así llegaron a Héctor y Pablo Durigutti.

“Quiero el mejor vino”, le pidió a los enólogos y enseguida se pusieron de acuerdo en que sería un malbec y un bonarda. “Tiene que tener gusto a uva, gusto a Mendoza, se tiene que reflejar su cielo y su fruta”, les describió el artista, ante la mirada atónita de los especialistas. Claro, no era un pedido habitual de un cliente. Helmut en realidad pretendía un vino menos maderizado que los que estaban de moda entonces, más “elegante”, más simple…

Luego pensó en el diseño del envase, que debía llevar su sello: encargó una botella de casi un kilo y medio, italiana, de un pico más alto, que va a ser la que atrape al malbec ultrapremium que exporte ahora. El que va en la superbotella lleva tres años en barrica “y está fantástico”, dicen. El seguimiento es permanente y su destino será la high class austríaca, coleccionistas de arte que ya están dispuestos a pagar 300 euros por el ejemplar en estuche, mejor dicho en cofre, de lujo.

Y no es ninguna locura pensar que lo hagan, porque ya compraron lo que fue la primera partida, la 2005. Es más, fueron los mismos asistentes a la presentación del producto quienes le fijaron el precio.

“Hicimos la presentación (2008) durante el exclusivo Cercle de luxe, en Austria, para sommeliers y críticos. Ellos nos dijeron que esto estaba a la altura de un Sine Qua Non, del winemaker austríaco radicado en California Manfred Krankl. Son vinos de entre 200 y 300 euros. Nosotros íbamos a entrar con 20 ó 50 euros, pero bueno... Encima, antes de probarlo tenían escepticismo frente al malbec argentino. Como que nos hacían un favor por ser Helmut. Cuando lo probaron, pasaron a la satisfacción total.”

¿Cuáles son los canales de venta?

- En Austria directamente ellos, sin intermediarios, es su política. Y lo mismo piensan hacer con estos nuevos Cuyucha Mansa aptos para todo bolsillo. Venta directa o con distribuidores. En el exterior quieren penetrar el mercado de EEUU. Un tema que no puede pasar inadvertido es el cofre para los premium.

“Lo vendemos y dejamos que la estiba la haga el consumidor, pero en un cofre con llave. Cuando el enólogo lo crea conveniente se entrega la llave”. Es la forma que tienen de asegurarse de que no se consuma con antelación un vino con tres años en barrica . Dicen que el Gran Reserva que venderán a 300 euros llegará con el tiempo tranquilamente a los 800 y están casi vendidos, la mayoría sus coleccionistas y clientes de arte.

- ¿Y los clientes-coleccionistas que tomaron el vino, le siguieron comprando cuadros?

- Este hombre (un austríaco con capitales alemanes) que pagó fortuna por “El Mar II” (865 mil dólares), primero había probado el vino, el 2005 y se enamoró. A partir de allí vinieron al atellier; es la magia del vino. Después llegó por el cuadro... Damián Weizman - dweizman@losandes.com.ar

19 de septiembre de 2010

1 comment:

jazmin said...

Me vine a vivir a la argentina, a un apartamento en buenos aires. Donde puedo conseguir sus vinos en esta ciudad?? Ya que deben ser tan exquisitos como sus pinturas!